Sobre el aborto, y mis otras blasfemias políticas

Que cansado estoy de la hipocresía en la política. Nos hemos vuelto farsantes TODOS. Porque nos hemos creído políticos todos, y con ello nos hemos envuelto en las cadenas de lo “políticamente correcto.” Esta actitud de auto-engrandecimiento, de querer complacer y quedar bien con todo lo que hacemos, decimos y pensamos, de cuidar nuestra imagen política. Es una estupidez. Y previene que en nuestra sociedad exista un diálogo genuino sobre temas que tienen un impacto humano real.

Aprovechemos la coyuntura. El tema del aborto ha vuelto a relucir en la palestra mediática. Pero lastimosamente por todas las razones equivocadas.  Quienes lo promueven, no lo hacen con un interés genuino en promover el bienestar de los seres humanos que enfrentan estos temas en sus vidas. Lo hacen, por el contrario, con el propósito de promover la confrontación y polarización como una táctica distractora para beneficiarse políticamente. Lo mismo que cuando otros sacan a relucir el tema del “matrimonio gay” (como si fuera el matrimonio en sí el de la preferencia sexual.)

El uso político de estos temas lo único que logra es que los polos se atrincheren más aún, y que la problemática humana real quede olvidada. Y la tiranía de lo políticamente correcto obliga a las personas sensatez a callar en público sobre sus ideas y opiniones que difieren con los paradigmas de sus trincheras correspondientes.

Pues ya no más. Si queremos que las cosas cambien, primero debemos cambiar nosotros. Y no hay mejor forma de promover los cambios que con el ejemplo. Así que, sin alargar más la cosa, les comparto a continuación mis blasfemias políticas:

 

Despenalizar el aborto

Fuera un error decir que estoy “a favor” del aborto. No creo que alguien promueva un aborto como algo positivo. Pero, primero, como hombre, pero más aún como ser humano, ¿quién soy yo para juzgar las situaciones y realidades que una mujer pueda enfrentar? Me pesa el corazón pensando lo que una mujer enfrenta al tener que contemplar esa decisión. No. No soy quien para juzgar. Y menos lo son aquellos que promueven leyes con intereses políticos. Por eso, yo personalmente, si estoy a favor de despenalizar el aborto. Es necesario un debate sensato en nuestra sociedad al respecto.

Matrimonio entre parejas del mismo sexo

Mi posición sobre el tema es un tanto complicada. Considero que el Estado, y en particular los políticos, no tienen nada que estar haciendo en el tema del matrimonio. No creo en el matrimonio civil como tal. Por mí, el matrimonio debería ser una cuestión puramente social, regido por las instituciones sociales, de voluntaria participación, a las cuales les corresponde. Pero, dado que el matrimonio civil si existe, dado que este es un derecho que el Estado le confiere a ciertas personas, si se le otorga a unas personas, se le debe otorgar a todas. Es cuestión de justicia. Por lo cual, mientras el Estado siga metido en el negocio del matrimonio, no se le debería permitir discriminar en base a orientación sexual.

Privatización de los sistemas de Educación y Salud

Es una cosa decir el el Estado tiene la responsabilidad de asegurarse que toda la población tenga acceso a una educación de calidad y un buen sistema de salud. Es otra decir que es el Estado es el que mejor lo puede ofrecer. Seamos honestos, el Estado es pésimo en su oferta de salud y educación. La salud y educación pública en nuestro país es una desgracia, y es paja que cualquier político de izquierda o derecha lo va a solucionar. Lo que necesitamos son reformas y soluciones radicales. Claro, no se trata de privatizar solo por privatizar. Se necesitan esquemas que aseguren que toda la población tenga acceso a ellos. Pero la realidad es que lo que tenemos no sirve, y tenemos que tener el valor de decirlo.

Ingreso Mínimo Universal

¿Cuánto de nuestro dinero que se apropia el Estado creen que verdaderamente se utiliza en beneficio de la población? Si hacemos cuenta, más de la mitad de nuestros ingresos terminan pasando por las arcas del Estado por una vía u otra. De esto, la realidad es que la mayoría es utilizado con fines políticos y personales, ya sea por corrupción, clientelismo, puro populismo, burocracias infladas o simple ineptitud en su uso. El hecho es que nuestro dinero no es bien utilizado. ¿Qué si desmanteláramos toda esa inflada burocracia que despilfarra y roba nuestro dinero y le transfiriéramos esos fondos directamente a las personas que lo necesitan? Mejor dinero en sus bolsas que programas mal concebidos con objetivos propagandísticos (aparte de todo lo que se roban, claro.)

Límites a la Propaganda Política

Es absurdo cuánto dinero se gasta en este país en propaganda política. Completamente desproporcional al tamaño de nuestro país y nuestra economía. Entre el Gobierno y los partidos políticos, son cientos de millones de dólares que se van con fines de propaganda. ¿Y de dónde sale tanto dinero? Pues pocos serán los que invierten tanto sin esperar una ganancia en retorno. Permitir esta situación solo genera los incentivos para que existan cada vez más políticos que recurran a fuentes ilícitas de financiamiento (y que después busquen recuperar esa inversión ilícitamente). Si no se pone tope a lo que se puede gastar en propaganda, los que le pegan a la piñata buscarán sacarle cada vez más dulces.

 

Me disculpo por lo largo de este escrito, pero quería asegurarme de ofender por igual las sensibilidades de conservadores, socialistas, socialdemócratas, y estoy seguro que hasta a varios de mis amigos liberales. Y está bien. No estoy buscando el apoyo de nadie. No estoy tratando de convencer a nadie de estos temas. Solo siento que demasiadas veces dejamos de ser sensatos en público por ser políticamente correctos. Por no ofender a los otros miembros de nuestra “tribu”.

Tal vez con el ejemplo podemos empezar a quebrar estos paradigmas un poco. Quisiera retarlos a todos ustedes a hacer pública una posición, una idea, una convicción suya, que usualmente no comparten en público por no generar controversia dentro de sus propias tribus. Es tiempo que empecemos a botar las paredes de esas trincheras.

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5 Respuestas a “Sobre el aborto, y mis otras blasfemias políticas

  1. Pingback: Sobre el aborto, y mis otras blasfemias políticas. De Rodrigo Molina Rochac | Segunda Vuelta·

  2. Es facil caer en lo mismo. En vez de decir ¨quitar ese monton de funcionarios y que el dinero vaya directamente a quien lo necesite ¨es una abstraccion temeraria. porque, ¿Quien decide quien lo necesita? Necedsitaria un ejército de trabajadores sociales muy capacitados haciendo estudios de calidad para saber quien lo necesita. La gente tiene que saber que no cualquiera puede obtener esas ayudas, sino tendríamos colas de vividores.

  3. Estoy totalmente de acuerdo con tus posiciones en los temas que has tratado en este artículo. Me gusta leer tus blogs porque sabes expresarte muy bien y claramente. Me parece que en el tema del aborto, la posición de muchos en El Salvador es problemática por cuestiones de la posición del cristianismo, que lo trata de prohibir a toda costa, por eso de que aún los fetos tienen “alma” y tienen derecho a vivir, pero, mi posición es que es peor traer al mundo un bebé no deseado. Ya hay suficiente gente desdichada en este mundo. De paso soy atea y no creo en los seres o conceptos sobrenaturales, como dioses y almas, etc.

  4. Me parece muchos temas a la vez, cuando “hay mucha tela que cortar”, pero brevemente: En lo del matrimonio, los humanos en nuestras relaciones con los demás sean económicas, sociales, u otras, le es requerido de normas legales y morales, que mantengan algún nivel de convivencia (no soy abogado). Respecto a la Admón. de servicios los unos voraces y explotadores, los otros deficientes despilfarradores. No hemos tenido, ni tendremos dirigentes capaces de eliminar esas enfermedades como otros países con éxito, como Singapur con políticas de la misma medida que el problema mismo, me imagino que por el génesis de nuestra cultura, precisamente por falta de valores en cada individuo que formamos esta sociedad……

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