En Defensa del Publicista (y el Libre Mercado)

Siempre he sentido cierto conflicto entre mi rol como publicista y, digámosle, mi “conciencia social”. Los abusos generados en nuestro sistema económico, causantes de muchos de los males que enfrentamos, se han encargado de demonizar la función que cumplimos los publicistas en la sociedad.

Dicen que la publicidad es el arte de lograr que la gente compre más cosas que no necesita. Hay dentro de esta afirmación una aguda crítica a lo que se percibe como el sistema capitalista: que este es un sistema que manipula a las masas consumidoras para el beneficio de una minoría productora y financiera.

¿Somos los publicistas los propagandistas de este régimen económico?

Sencillamente, no.
Pero, siempre y cuando mantengamos en mente los principios que fundamentan nuestro trabajo en todo lo que hacemos.

Bill Bernbach, fundador de DDB, y clasificado por Advertising Age como el publicista más influyente de los últimos 100 años, nos decía lo siguiente:

Todos los que utilizamos los medios de comunicación masiva, damos forma a la sociedad. Podemos hacer vulgar a esa sociedad, embrutecerla, o ayudarla a elevarse a un nivel superior.

Y es esta la realidad al fondo de lo que, para bien o para mal, hacemos los comunicadores. Pero esto se hace en un contexto político y económico, que en fin da forma final a nuestro rol.

Mal entiende la libertad y el capitalismo aquel que asevera la crítica mencionada al principio de este artículo. Así mismo, mal entiende el capitalismo aquel que piensa que el sistema actual es de libre mercado. El mercado no es más que las decisiones, acciones e interacciones acumuladas de las personas en la sociedad. El capitalismo no es más que el único sistema de comunicación que es capaz de canalizar información y conocimiento tan increíblemente disperso, como son todas las necesidades humanas, y traducirlas en acciones individuales, sin ejercer control, coacción o violencia.

El verdadero capitalismo es libre comunicación, y el verdadero mercado, acción voluntaria y cooperativa. Por eso, toda comunicación debe siempre desarrollarse en función de su audiencia, para educarla, no para manipularla. En la publicidad esto implica el más severo respeto al consumidor.

Ante tiranos, la comunicación no es más que propaganda. En libertad, la comunicación, de todo tipo, educa y empodera. En libertad, la publicidad informa al consumidor de sus posibilidades, de un mundo de opciones de cuales ellos pueden elegir libremente, ejerciendo su criterio y responsabilidad en sus decisiones.

Pero más allá de solo vender productos, la publicidad tiene la capacidad de inspirar, de darle propósito a la vida de las personas. Algo que, hoy por hoy, tanto hace falta en nuestra sociedad.

Anuncios

5 Respuestas a “En Defensa del Publicista (y el Libre Mercado)

    • ¿No crees un poco desmotivante pensar que nuestro rol en la sociedad es meramente ser un reflejo de lo que existe? Creo que los grandes comunicadores, los grandes publicistas, han logrado mucho más que ello. Si, han logrado reflejar la esencia de la naturaleza humana en su comunicación, pero más allá de solo eso, han logrado inspirarla, han logrado motivar comportamientos nuevos, que acumulados, han construido y creado todo aquello que ha elevado el nivel de vida del ser humano. Yo si creo que hay un potencial más noble, más grande, en lo que hacemos.

  1. Creo que ves muy noble lo que hace la publicidad. Yo si pienso que es un reflejo de la sociedad porque para mi la mejor publicidad es la que logra conectar con la gente y la mejor manera de hacerlo es un insight, que es algo que viene del mismo entorno del consumidor. Si opino que no debería crear la publicidad mensajes negativos por gusto pero cada anuncio tiene su mensaje. Fuera bueno que la publicidad pudiera cambiar a la gente, pero no creo que esta tenga la importancia suficiente en la vida de la gente como para que pueda motivarlos a cambiar su comportamiento y mentalidad.

    • Pero necesariamente el proposito de la publicidad debe tener como fin cambiar un comprotamiento. ¿O decidir comprar un producto en vez de otro no implica un cambio de comportamiento? ¿O participar en una actividad o recurrir a un servicio? La acumulación de pequeños cambios desarrolla cultura, no tiene que significar que cada persona tenga que hacer grandes cambios o grandes cosas. La pregunta es como incentivamos esos cambios de comportamiento. ¿Lo hacemos dando información y expectativas falsas de los productos, y manipulando al consumidor, o construimos marcas con las cuales la gente conecte emocionalmente, que los inspiren, y que les ayuden a construir una mejor imagen de si mismos y el mundo con que se rodean? Al final, siempre el proposito es vender el producto de nuestros clientes, y eso se logra reconociendo la naturaleza humana y sabiendo influenciarla a través de la comunicación, pero como todo en la vida, las repercuciones de como uno decide abordar su tarea van más allá del objetivo puntual, e influyen en la construcción de un entorno cultural. Aunque a veces resulte contra intuitivo, la mejor forma de lograr que las cosas salgan bien, es haciendo bien las cosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s