Para cambiar el país no es suficiente un presidente

Este domingo 9 de marzo acudiremos nuevamente a las urnas. Ese lunes amaneceremos con nuevo presidente electo, pero con los mismos problemas que estamos enfrentando hoy. Gane quien gane, un presidente u otro no serán por si solo la solución a nuestros problemas. El recorrido apenas comienza para una ciudadanía que debe mantenerse muy activa si desea que las cosas verdaderamente cambien en nuestro país.

A la vuelta de la esquina están las elecciones de alcaldes y diputados 2015. Como ciudadanos debemos mandarles un mensaje muy claro a los partidos políticos que queremos ver cambios concretos. Nuevos candidatos con visiones renovadas y claros principios. Nuevos dirigentes y liderazgos que nos muestren con claridad un rechazo a la polarización y al ataque. Nuevas ideas que nos inspiren y hagan creer que un futuro diferente si es posible.

Debemos demandar de ellos un fuerte compromiso con la transparencia. Se deben comprometer con una Ley de Partidos Políticos que verdaderamente transparente y fiscalice todos los fondos que manejan los partidos. También con reformar la Ley de Acceso de la Información Pública para que realmente tenga los dientes necesarios para asegurarse que todo funcionario e institución pública la cumplan.

Necesitan continuar las reformas electorales, para permitir no solo el voto por cara, sino las listas abiertas que permitan el voto cruzado. Se deben dar las reformas necesarias para que en la Asamblea cada diputado maneje sus propios recursos, no las bancadas, y que cada diputado deba rendir cuentas y transparentar la contratación de asesores y todos los gastos cubiertos con fondos públicos.

Es necesario despartidizar al Tribunal Suprema Electoral y separar sus funciones para que exista un control efectivo y honesto de las campañas electorales. Debe prohibirse la publicidad y propaganda gubernamental. El dinero de los contribuyentes no debe ser utilizado para favorecer la imagen de partidos o políticos. Que la obra de cada quien hable por sí sola, y que el dinero de los ciudadanos sea utilizado para sus legítimas necesidades.

Debe haber un compromiso absoluto con el orden constitucional de la república. No más amenazas o maniobras políticas que busquen amarrarle las manos o sobrepasar a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. La estabilidad política necesaria para el progreso de una nación se logra a través de un marco institucional sólido y un respeto absoluto a la constitución por parte de todas las fuerzas políticas.

Gane quien gane la presidencia, estas demandas no son ideológicas, y como ciudadanos debemos asegurarnos que se cumplan. Debemos hacer ver a los partidos que solo apoyaremos aquellas propuestas electorales que se comprometan públicamente con ellas. Debemos hacerle entender a toda la clase política que estamos cansados de sus fachadas y cortinas de humo. Que queremos ver un compromiso real con un futuro justo, transparente y próspero.

Acordémonos que es nuestro deber como ciudadanos educarnos y estar vigilantes del uso del poder por parte de nuestros gobernantes. No podemos esperar que otros cuiden a nuestro país y a nuestro futuro por nosotros. Sin entender lo que pasa en nuestro país no tendremos las herramientas para protegerlo.

Acudamos este 9 de marzo a las urnas, pero amanezcamos el 10 de marzo ejerciendo toda la presión posible para asegurarnos que las propuestas que se nos presenten para el 2015 y el futuro respondan a los cambios que nosotros los ciudadanos queremos ver.

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