Una agenda de renovación y reforma política

Hace unos días mantenía una conversación con un diputado costarricense, excandidato presidencial de su país, y un académico argentino. Discutíamos sobre la diferencia entre los sistemas políticos de nuestros países, y no podían guardar ellos su asombro acerca de ciertos aspectos de la política salvadoreña. Dos casos puntuales que los dejaron impactados. No podían creer que las contrataciones de asesores en la asamblea legislativa no fueran públicas y que no exista información sobre el financiamiento de los partidos políticos.

La reacción que ellos tuvieron con el aparente retraso que exhibe El Salvador ante los avances en materia de reforma política que se han llevado a cabo en otros países, me hizo reflexionar. Los salvadoreños debemos terminar de entender que el futuro del país no depende de quién gane una u otra elección. No se trata sobre quién nos gobierna. Mucho más relevante es el sistema político. Bajo qué reglas deben operar los gobernantes. Para cambiar el resultado, hay que cambiar primero los procesos, no solo los actores.

Para que nuestro país salga adelante, los partidos políticos deben comprometerse con una verdadera agenda de reformas políticas, a corto, mediano y largo plazo. Debe ser un proceso serio, con un compromiso real de reestructurar nuestro sistema político. Tenemos que dejar de ver la conveniencia política coyuntural y trabajar con una visión clara sobre el futuro que queremos. A continuación resumo mi propuesta de algunas de las reformas que considero necesario que retomemos lo más pronto posible:

Transparencia Absoluta: Debe publicarse en internet el nombre y currículum de todas las contrataciones que se hagan en la Asamblea Legislativa. Así como también todos los gastos que se registren en dicho órgano del estado. También debe fortalecerse la LAIP para que los funcionarios del ejecutivo ya no tengan formas de esconder información y escapar de las multas.

Candidatos Independientes: La legislación actual sobre este tema en práctica bloquea las posibilidades reales de los candidatos independientes. Se debe facilitar la participación de estas candidaturas, e incluirlas en las elecciones municipales, siempre y cuando exista la transparencia necesaria para conocer su trayectoria y el origen de su financiamiento y respaldos.

Distritos uninominales: Actualmente suena la posibilidad de implementar el voto cruzado. Considero que una mejor alternativa fuera cambiar a un sistema de distritos uninominales, en el cual el país fuera dividido en 84 distritos electorales, cada distrito eligiendo un solo representante. Esto fortaleciera el vínculo representativo entre el diputado y los ciudadanos.

Congreso Bicameral: Necesitamos separar los conceptos de ley y de legislación. El primero se refiere a las reglas del juego macro bajo las cuales los actores políticos operan, el segundo es la actividad que se desarrolla dentro de ese marco general de reglas. Se propone crear una Cámara Alta, alejada de intereses partidarios, que vea los temas del sistema político y elecciones de segundo grado, y una Cámara Baja, basada en el sistema partidario actual, que se encargue del día a día, como presupuestos y proyectos específicos.

Ocaso Legislativo: Nuestro sistema político está lleno de leyes desfasadas, leyes mal redactadas y leyes que se aprobaron por las presiones políticas del momento, pero que no necesariamente son positivas para el país. El ocaso legislativo se refiere a un periodo de caducidad de toda legislación, que puede ser de 20 años. Después de 20 años, cada ley debe ser revisada y ratificada, o pierde vigencia.

Consejos Plurales: No debemos retroceder en este tema. Ciertamente representa varios retos para nuestros gobiernos municipales, pero es un avance democrático importante cuyo éxito debemos asegurar. Incrementará la transparencia, promoverá el trabajo y entendimiento entre partidos políticos, y promoverá mayor estabilidad y desarrollo a largo plazo.

Elección Candidaturas y Dirigencias: Es importante que los partidos políticos establezcan procesos y canales claros de relevo y renovación, a través de los cuales sus militantes y la ciudadanía puedan tener mayor incidencia en los procesos políticos del país. No es necesarios que todos los partidos utilicen los mismos mecanismos, pero sí que les sea requeridos que dichos mecanismos existan y sean implementados honesta y exitosamente.

Financiamiento de Partidos: Existen diferentes formas de regular el financiamiento de los partidos políticos. Se pudieran transparentar completamente las fuentes de financiamiento y donantes, o poner límites a las donaciones que hacen los individuos, entre otros. Es urgente que se definan los mecanismos, para asegurar que nuestra política deje de ser pervertida por intereses oscuros que buscan favorecerse detrás del telón.

Planteo aquí algunas propuesta conocidas y otras completamente nuevas. Ciertamente fuera una agenda de reformas ambiciosa, pero si no tenemos la ambición de construir un mejor país, nunca tomaremos los riesgos necesarios para lograrlo. Es tiempo que nos comprometamos seriamente con una agenda de reformas que fortalezca nuestro sistema democrático, y más importante aún, republicano.

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4 Respuestas a “Una agenda de renovación y reforma política

  1. Totalmente de acuerdo con su propuesta, pero para poder implementarla se necesita un cambio drástico en la forma de negociar de los dos partidos grandes, tanto a Arena como al FMLN les convienen estos cambios y eso lo saben los miembros mas progresistas de dichos partidos. Sin embargo no les convienen a los partidos pequeños cuyo negocio se acaba cuando los grandes se ponen de acuerdo y cuando las reglas son claras, tampoco les conviene a los miembros mas ortodoxos de los partidos que se han ganado una imagen por su espíritu de ir en contra de todo lo que el contrincante proponga. Por esta razón la lucha para lograr estos cambios es contra ellos y solo se gana si las facciones mas progresistas de los dos grandes logran negociar entre ellas. En mi blog que recién acabo de abrir he posteado un articulo sobre negociación, lo invito a leerlo, la dirección es http://juanposadaes.blogspot.com/

  2. Los consejos plurales Rodrigo deben de elegirse como voz decis sobre los diputados. En este caso, en distritos. Si San Salvador tiene 7 distritos, solo necesitamos 7 representantes por distrito. Ellos en elecciones en su comunidad (distrito) podrán elegir a quien viva en esa comunidad representando a su partido político. Las cúpulas y concejal se acercarían mas a los ciudadanos y el mismo concejal sabe que si en tres años no ha funcionado, el pueblo (ciudadano) escoge otro de su comunidad. Por hoy, son las cúpulas las que pondrán de acuerdo a porcentajes a sus concejales. Pero estos, ¿A quienes representan? ¿A que zona o distrito representan?

    saludes

  3. Esta muy bien. Solo digame los pasos a seguir para que estos cambios se hagan realidad. O estamos a merced de lo que lo politicos quieran hacer y cuando hacerlo?

  4. Hola Rodrigo, estoy de acuerdo con todas tus propuestas, personalmente vengo pensando desde hace algún tiempo sobre los distritos uninominales, ya que pienso que con la implementación de estos, es la única forma de que un candidato independiente llegue a la Asamblea Legislativa, ya que con nuestro actual sistema electoral es prácticamente imposible que pueda llegar, y aparte de darle mayor representatividad y mayor vínculo entre diputado/electorado, también eliminaría esa papeleta enorme que se tiene en San Salvador -por ejemplo- y evitaría la competencia entre candidatos del mismo partido.

    Creo que la implementación del distrito uninominal puede ser implementada si se presenta además un recurso de inconstitucionalidad, ya que con el sistema actual se violenta el carácter igualitario del voto, establecido en el Art. 78 de la Constitución, en el sentido de que -por ejemplo- el diputado de ARENA en La Unión representa alrededor de 33 mil votos -fue el único que entró por cociente- pero representa como 42 mil votos que es el que el partido sacó en total, en cambio el diputado de GANA en el mismo departamento solo representa 16 mil votos, pero en la Asamblea el voto de ambos diputados es igual, pero el número de electores que representan es abismalmente diferente, entonces el carácter “igualitario” del voto ser pierde, porque está sobrevalorado el votos de quien solo entró por residuos.

    Esto tiene mucha tela que cortar, pero me encantaría conversar al respecto contigo. Sobre la implementación de un sistema bicameral creo que está muy lejano aún, pero está muy bien que lo dejes planteado, al respecto te recomiendo que leas América Latina: Una Comparación de sus Sistemas Electorales de un célebre escritor que se llama Dieter Nohlen, saludos desde el oriente del país.

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